Ataques de caballos
- Chico Ramírez
- 22 ago 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 ago 2023
La escritura de este texto obedece a dos motivos.
La reapertura de nuestra página web después de 10 años cerrada, principalmente por el surgimiento de nuevas redes sociales, principalmente Facebook, que intempestivamente tuvo gran afluencia de usuarios. La novedad y tal vez la idea de que estábamos ante mejores formas de comunicación me hicieron tomar esa decisión.
El segundo motivo es la consulta de un alumno sobre un sonado y reciente caso de agresión grave a manotazos, de un caballo hacia el manejador que por suerte sólo quedó en algunas puntadas en la cabeza y la posterior consulta y comentarios públicos de varios expertos convocados para este caso, con el fin de que analizaran y opinaran sobre las posibles causas y las recomendaciones para el manejo que condujera a una solución.
Por suerte es un caballo que sólo es agresivo cuando se encuentra ante un ejercicio en concreto, no ha generalizado el atacar por cualquier cosa, reacciona frente una situación específica que por desgracia no ha sido contemplada en las reflexiones posteriores, el diagnóstico expuesto es incompleto, muy superficial y no identifica la raíz del problema, que sin embargo, como suele suceder en equitación, la prueba aleatoria de alternativas y la nobleza natural de los caballos, pueden casualmente resolverlo, el manejo tradicional y algunas formas de domas alternativas, suelen dar resultados. Sería mucho más conveniente y útil que en lugar de seguir atrapados en el tradicional enfoque de atacar el problema de manera frontal, directa y típicamente humana de soberbio cazador, se tomaran en cuenta nuestras antiguas, repetidas y prolijas explicaciones sobre los perjuicios que acarrea ese ejercicio tan altamente valorado en la equitación tradicional mundial, de dar cuerda, picadero, malacate o trolear, como también se le conoce en distintos países, pues es universalmente difundido y que por desgracia, en muchos casos, como en este que nos ocupa, no se identifica con claridad como causa de la agresividad del caballo, pues se le atribuye ambiguamente a «la presión». Muchas veces en el manejo tradicional y en las domas alternativas mal interpretadas y empleadas, las soluciones también van saliendo, pero salen por casualidad, no porque se defina una manera de proceder lógica, sustentada en la observación y determinación certera de las causas y la claridad de lo que se debe hacer.
Ojalá este sea el caso, pues en realidad, el caballo aún no tiene grandes problemas que no puedan ser superados con la suspensión del ejercicio y de toda acción que se le parezca, como lazar la grupa o atar una extremidad mientras se tiene sujeto por el cuello, confundiendo la insensibilización con la aceptación. El caballo considera este ejercicio y esa actitud, como un abuso. Por desgracia, ninguna de las recomendaciones lo identifica como tal ni lo recomienda suspender y suplir por gentileza y cariño, que es lo que el pobre caballo está pidiendo a ojos vistas. Estos dos factores fueron los que me impelieron a rescatar una saga de artículos que escribí en el año 2015 en la prestigiada revista española ECUESTRE, en la que colaboro desde el año 2003, donde trato exhaustivamente las diversas causas de la agresividad de los caballos y muy especialmente, el papel del ejercicio de dar cuerda como motor de inconformidad y agresividad. Me parece que refrescar un tema tan importante como el de la agresividad de los caballos y sus causas, es un merecido homenaje a nuestra nueva página web, al 35 aniversario del MNC, y a la revista ECUESTRE, en la que se me ha permitido colaborar durante ya 20 años ininterrumpidamente.
Les invito a revisar la saga de artículos publicados en el año 2015, donde destaco en varios de ellos el papel que juega el ejercicio de dar cuerda, torno o picadero, para volver agresivo a un caballo que de inicio no lo es.
Espero que los disfruten y si gustan, los comenten. Salud! Chico Ramírez.
16-8-23
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